Si hay algo extraordinario en esta película es la representación de lo femenino desencarnado, tanto en la aventura de encarnarse a sí mismo, como de vehículo para encarnar al otro. Pocas veces la corporización de lo femenino había encontrado una cartografía tan detallada, capaz de revelar su fractalidad, la célula ya anunciada en los créditos iniciales, el código genético resuelto en pliegue, tejido y encaje,
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