Un turista al fotografiar Roma cae redondo al suelo mientras escuchamos la música de un pequeño coro de mujeres situadas en el Gianicolo, monumento próximo desde el que parece haber unas hermosas vistas de la ciudad. Roma, esa cámara sin fotógrafo y la música tomarán el protagonismo del film definido en esta especie de prólogo. La cámara parece querer liberarse del sujeto, distanciar su parte objetivo/a de la sensible (pelicula o chip), o quizás al revés, iniciar una búsqueda del sujeto que la sostenga.
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