Una vez más la escritura que nace en ausencia de la voz del padre.
“Un espejo que no se puede romper” dice el personaje tartamudo de El pabellón de oro. Espejo-escudo entonces, como el de Perseo para matar a Medusa, curiosamente cortándole la cabeza, último gesto anunciado en este film. Espejo en el que se ve mujer en el episodio de La casa de Kyoto, pero imágen del mismo cuerpo que no puede tocar en El pabellón de oro.
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