Reparar las heridas en el árbol familiar, que girado es la raíz, también para que el nuevo pueda florecer como los cerezos en Japón.
Si la escritura es capaz de convocar el cuerpo, la presencia, esta es sin duda la misión de este libro. Cuando lo lees la primera sensación es que La Marujilla y el Juanillo son unos niños. Y así se mantiene este retrato de padres niños de Fernando.
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