— buscando el hilo

The Pacific

 

Salvar al soldado Ryan es  un homenaje a mi padre. Un cien por cien por él. Cuando conseguí el Oscar por Ryan dije: “Papá es por ti, es tuyo”. Hace años le dije que iba a hacer una película de la Segunda Guerra Mundial por él. Lo único que no le gustó es que era en Europa y no en Asia. Mi padre dijo: “¡Pero Steve, no has contado mi historia! ¿Qué hay del escuadrón 490? ¿Y de aquellos que sobrevolaron el Himalaya? Le dije: “Tienes razón, no lo es, pero es por tu generación”.

Posiblemente The Pacific sea una respuesta a este comentario del padre.

No se puede hablar de esta serie sin su cabecera de inicio. El argumento: el tizne de la pólvora, de la explosión, de la tierra reventada en similitud con el carboncillo que dibuja y escribe (2 cruces contiene este inicio). Y entre explosiones avanza con el cuerpo a cuestas del compañero herido, cual cruz también, como memoria que sobre las espaldas cargan los dos protagonistas, los dos supervivientes del largo recorrido por el infierno del Pacífico, escritores de los libros en que se basa la serie. Escritura en duelo, en ausencia del que fue y que era conmigo, y en ese hermanamiento (¿de sangre? Hermanos de sangre es la serie que precede a ésta) me dejó el tizne con el que escribir su nombre. Toda escritura parece nacer en el duelo del padre, en su ausencia, sugiere ya Adorno, como en Corín Tellado (aunque no siempre sea tan literal -empieza a escribir en el velatorio de su padre-) .

Parece que toda esa generación de chavales americanos enviados a la Segunda Guerra Mundial fueran víctimas de un salvaje rito de iniciación en un país en continuo conflicto con el otro, con el diferente: indio, negro… y que necesita esa confrontación, ese espejo brutal para identificarse. El famoso monumento a la bandera que evoca Banderas de nuestros padres de Clint Eastwood, es una pirámide, como la de los objetos amontonados en Auschwitz y otros campos de concentración y que están en Spielberg desde Encuentros en la tercera fase, siendo leitmotiv en muchos de sus films (Parque Jurásico, La lista de Schindler, Indiana Jones…). La pirámide que los masones dibujan en el billete de dólar. La ambición de lo terreno por alcanzar el cielo, que en una mala interpretación se traduce en la fantasía de las sociedades secretas, o grupos de poder, de preservar y administrar el secreto del padre, la energía paterna; el dinero también. Y es así como en esa ausencia, de lo que se oculta, se impone ese trágico sacrificio.

Imágenes de pirámides o montañas en diferentes films o referencias.

1. Imagen promocional de Banderas de Nuestros Padres de Clint Eastwood. 2. Pirámide en el billete de un dólar. 3. Montaña de excrementos de dinosaurio en Parque Jurásico. 4. Montaña de zapatos de los equipajes de la gente enviada a campos de concentración en La lista de Schindler. 5. Montaña creada con objetos dentro de casa en Encuentros en la tercera fase. 6. Montaña de maletas en La lista de Schindler. 7. La montaña del logo de La Paramount en el inicio de Indiana Jones. 8. Montañita homenaje de piedras dejadas por los supervivientes de los judíos sobre la tumba de Schindler. 9. La edad del padre. Instalación  de Javier Codesal. 91 sombreros borsalino de color burdeos. 70x166x183 cm. 2000. 10. Fotografía de la segunda guerra mundial.

Hay un signo en toda la serie anunciado en esa brillante cabecera, y es el casco. El casco está en ausencia de la mano del padre. Simbólicamente es la mano que recoge al niño en el parto (aunque físicamente sea sustituido por el médico o la partera), la mano que protege y la que bendice, la que reconoce y nombra. En una de las secuencias finales de la serie, Eugene, de vuelta en casa tras años en el frente del pacífico, sale de caza con su padre, a mitad de camino se derrumba rompiendo a llorar, el padre conmovido lo abraza cogiéndole la cabeza, allí donde el casco estaba. Esta es la imagen quizás que convoca toda la serie.

El personaje más representativo de Spielberg, Indiana Jones, pierde y recupera su sombrero continuamente. Otra película cuyo título es Hook habla en primer término de el Garfio que sustituye la mano de ese arquetipo de “padre malo” (actualización quizás del Jocker de la baraja o el Loco del Tarot) y que podría sugerir los forceps o el bisturí de un cirujano en un parto difícil. El que abre paso. Recordemos que Hook es una versión de Peter Pan, personaje que no quería crecer, ¿nacer?,  y que vivía en la ciudad de los niños perdidos, lugar sin tiempo de seres no deseados, no encarnados (el cocodrilo-reloj que acecha reclamando la entrada en el tiempo). Peter como Keaton (autocitándome) se debate entre el vuelo y el abrazo:  del Capitán Garfio, de Edward, el padre médico de Eugene.