— buscando el hilo

Mishima: una vida en cuatro capítulos

Abriendo lienzo-cuerpo para salir

Una vez más la escritura que nace en ausencia de la voz del padre.

“Un espejo que no se puede romper” dice el personaje tartamudo de El pabellón de oro. Espejo-escudo entonces*, como el de Perseo para matar a Medusa, curiosamente cortándole la cabeza, último gesto anunciado en este film. Espejo en el que se ve mujer en el episodio de La casa de Kyoto, pero imágen del mismo cuerpo que no puede tocar en El pabellón de oro. Gesto, el de tocar, ante el cual el templo-cuerpo se amplía y abre en dos como en una experiencia de conciencia alterada y en movimiento similar al del plano final en que Mishima se hace el Seppuku. Espejo-escudo a partir del que nace la espada que reúne así masculino y femenino para separar cabeza de cuerpo. Cabeza del niño que asoma, criatura cuya primera imagen es el rostro de la madre en el que se ve sin saber si ella es él. Drama principal que presenta Schrader en su lectura de este complejo personaje que es Mishima.

Lo masculino se encuentra aquí enfrentado a ese espejo-luna del que no ha podido separarse. Mishima viaja en ese avión hacia el sol, como dardo que intenta alcanzar diana. Sol también el de esa bandera japonesa que pone sobre su frente en el hachimaki antes de realizar el seppuku. Ese círculo rojo señala el 6º chakra, el tercer ojo, el centro de la conciencia, que se revela aquí no como sol, sino como luna roja, teñida por la sangre-tinta con la que firmaron en una secuencia anterior, la misma que el compañero toma de la figura paterna al que asesina y que va tiñendo ese bosque de arterias por el que huye. La sangre parece ir llegando al cuerpo.

– “No podría seguir viviendo sin escribir una línea más cada día, una línea más, y otra más, y otra más” cuenta Mishima en rueda de prensa. “La armonía de la pluma y de la espada” titula el 4º capítulo. Y es una pluma-sable en realidad con la que se hace el seppuku, que prepara ese espejo de dos caras que es la espada que separa. Esa cabeza reclama ser recibida por el emperador, presencia de padre. “Yo tengo el único comodín” les dice a la asamblea de estudiantes “y ese comodín es el emperador”. El comodín es el Jocker de Batman, el Loco del Tarot, el impulso creador según interpreta Jodorowsky.

 

* “La sociedad del escudo” se hace llamar ese pequeño ejército privado que crea Mishima en la vida real.