— buscando el hilo

Archivo
26 febrero 2012
La locomotora tras los niños en el puente.

Un viaje hacia “El cuerpo” (“The Body”). Así se titula la novela de Stephen King en que está basada esta película. Gordie, el protagonista, cuenta la historia ya adulto. Su padre ha situado todo su deseo en su hermano mayor, que ha muerto sólo hace unos meses, en el momento del relato (cuando Gordie y sus amigos tienen 12 años). Viaje hacia el cuerpo, sí, hacia la materia.

Leer más
Marceline Day: Ella, la chica.

“Me has dejado sin palabras”, me escribe una amiga, ante un comentario que le hago sobre una selección de fotos de su último viaje.

Sin palabras trabaja Keaton, mudo, ante esa imagen femenina que fotografía en un curioso paisaje nevado de papeluchos y de páginas en blanco, como de libro no escrito, que han caido con motivo de un multitudinario recibimiento a una pareja de famosos.

Leer más
Niña abrazada a Totoro

La emoción que me provoca la visión de esta película me dificulta organizar la palabras para hablar de ella.
Cuando entramos en la casa, dañada por la falta de uso y cuidados, entre las risas, gritos y juegos de las dos niñas y el entusiasmo de su padre, y descubrimos los duendes del polvo, que ven sólo las niñas y que se ahuyentan con risas y alegría, estamos asistiendo a un hermoso prólogo de la historia.

Leer más
Dibujos de Javier Codesal

El trazo de los dibujos en esa preciosa pieza para Ipad, que repite una y otra vez la imagen del padre, la misma imagen siempre, pero con un temblor diferente, hasta convertirla en una singular pieza de animación, y a la que se suma el aliento de la voz de Jesús G. Requena con el acompañamiento de su escritura que parece poner las cuerdas a la guitarra sin mástil, sin hueco y sin cuerdas.

Leer más
Imagen de la película Pasión

Un relato sin historia. Porque en esa estructura circular en espiral que asciende parece que lo lineal, lo biográfico, supone un límite.

Esa línea blanca que sobre el cielo azul dibuja un avión y que inicia el film, es de algún modo escritura blanca que aspira al vuelo.

El trabajo como mística.

La fábrica y el plató, siempre en paralelo. La tierra y el cielo. Isabelle y Hanna.

Leer más
Bansky en su estudio

El que solo tiene nombre, y que no tiene casa (aunque sea simbólicamente). Un nombre  autopuesto, pues no hay quien le nombre. Parte de la calle donde coloca sus pequeñas piezas, como cuando cuelgas cuadros en una casa, haciéndola más habitable, personalizándola también, haciéndola propia, única. Esta es la sensación que producen esa emocionante introducción con artistas de calle. Podría decirse que son seres con marca (en una amplia extensión de la palabra), pero sin nombre.

Leer más